Sea como fuente de inspiración o como escenario, Metro de Madrid está presente en la historia de la música española de las últimas nueve décadas.
Son ya 90 años los que Metro de Madrid lleva siendo parte de la vida de millones de madrileños, así
que no es de extrañar que este medio de transporte haya sido fuente de inspiración para docenas de
obras musicales, así como escenario -improvisado o no- para muchos músicos.
Gracias al estudioso de la zarzuela José Prieto Marugán sabemos que la primera referencia al
Metropolitano en el castizo género chico llegó apenas unos años después de su inauguración, con el
estreno en 1928 de La chula de Pontevedra, un sainete en dos actos con texto de Enrique Paradas y
Joaquín Jiménez. En ella, la protagonista Rosiña, habitante de Cuatro Caminos, una de las cabeceras
de la primera línea de Metro, comenta orgullosa que allí tienen “un gran
metropolitano”.
Cuatro años después, en 1932, se estrena El aguaducho, en la que Cayetana, uno de los
personajes, se queja de que le quitaron su puesto de bebidas en la plaza del Progreso (hoy Tirso de
Molina) “pa poner el Metro”. La muy conservadora Cayetana confiesa a renglón seguido
que aún no ha montado en el Metro: “¡Si a mi abuela le dicen que vamos a circular por las
alcantarillas! ¡Mi abuela, que se peinaba con los dedos!”.
A lo largo de las siguientes décadas continúa habiendo referencias ocasionales al Metro en
canciones, por ejemplo, del austro-español Franz Johan (Qué barbaridad, de 1946), pero será a la
llegada de la democracia, con la eclosión del rock nacional, y concretamente en Madrid con el rock
urbano y la Movida, cuando abunden las menciones a un medio de transporte tan consustancial a la
juventud de entonces como lo es a la de ahora:
-Los seminales Kaka de Luxe, germen de otros grupos como Alaska y los Pegamoides o La Mode,
dejaron entre su escasa producción la irónica Viva el Metro (1978), canción en la que se quejaban,
con toneladas de sarcasmo, de una reciente subida de las tarifas.
-Casi a la vez que Kaka de Luxe, surgía en Carabanchel el principal grupo del rock urbano
madrileño, Leño, primer conjunto de Rosendo. Su primer single, Este Madrid (1978), mostraba en
portada a sus integrantes saliendo de una boca de Metro.
-Desde Vallecas llegaban Topo, que adoptaban como logotipo el rombo de Metro, pero con su
nombre inscrito dentro. Ese logo protagonizaría la portada de su primer álbum, de 1979. Ya en su
tercer disco grabarían el tema Reina del vagón, sobre una belleza que ilumina “la eterna
noche del Metro”.
-En un registro mucho más cercano al pop estaban Trastos, que en 1980 publican su primer y
único disco, el cual incluía entre sus canciones más conocidas El loco de la línea 5, el retrato de
un excéntrico personaje que “monta en Aluche, irá hasta Ciudad Lineal”.
-No podía faltar en este texto Joaquín Sabina, uno de los principales cronistas que ha tenido
Madrid en los últimos 30 años. Y si Trastos usaban la línea 5, Sabina enumeraba cuatro estaciones
de la 1 en su Caballo de cartón (1984): “Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal, donde
queda tu oficina para irte a buscar”. Tiempo después el cantautor jienense comentaría estos
versos subterráneos: “Cuando la grabé la estación de metro se llamaba José Antonio. Cuando
salió a la calle ya se llamaba Gran Vía. Por unos meses mi canción se adelantó a su tiempo sin
saberlo.”
-Inaugurando el siglo XXI, Manu Chao llevó por el mundo entero la megafonía de Metro de
Madrid con su álbum Próxima estación: Esperanza, en el que se escuchaba el anuncio de la estación
de la línea 4.
Un escenario privilegiado
Músicos de prestigio como Javier Álvarez han reconocido que dieron sus primeros pasos musicales en
improvisadas actuaciones en los pasillos de Metro. Otros, sin embargo, han tenido el privilegio de
tocar en directo con todo el equipo, pues en estos primeros años del nuevo siglo se ha producido un
acercamiento activo de Metro de Madrid a la música, convirtiendo sus instalaciones en escenarios
para la música en directo, del pop al flamenco, pasando por la ópera. Artistas nacionales de todos
los géneros han mostrado su arte en estaciones como Chamartín, Principe Pío, Nuevos Ministerios o
Mar de Cristal. La lista es extensa, pero se podría nombrar a Diego El Cigala o Miguel Poveda
(dentro de la Cumbre Flamenca de Metro), a Luz Casal, Concha Buika, Rosario Flores o Sole Giménez
(en el Festival Creadoras en Metro), a Raphael o al bailarín Antonio Canales, que presentó su obra
Torero en Avenida de la Ilustración. Además, se han organizado exposiciones fotográficas en torno a
la cultura del rock, o escuelas de baile dentro del certamen Flamenco pa tos, impulsado por
Gomaespuma.
Para terminar, una curiosidad: ¿qué tiene que ver El Canto del Loco con The Libertines, el
primer grupo en el que militó el polémico Pete Doherty? Pues que ambas bandas han rodado vídeoclips
en Metro. Los madrileños lo hicieron con Eres tonto en 2008, escogiendo un moderno vagón del Metro
Ligero, mientras que los segundos grabaron en 2003 el vídeo de Time for Heroes en varias estaciones
del centro. Eso sí, los británicos lo hicieron aparentemente sin permiso.