Andén de la estación de Chamberí.

Estación de Chamberí, viaje al Madrid de los años 50

En Locos X el Metro nos detenemos hoy en uno de nuestros espacios favoritos: la estación de Chamberí. Y lo hacemos al cumplirse 56 años de un hito muy especial: el 22 de mayo de 1966 Chamberí cerraba sus puertas a los viajeros y nacía la 'Estación Fantasma'.

Tener un pasado centenario es un filón para las buenas historias. Como la de Chamberí, una estación con la que puedes ‘viajar’ al Madrid de los años 50 y 60 con solo bajar unas escaleras. Hablar de Chamberí es hablar de los primeros orígenes de Metro. No en vano, formó parte de la primera línea del suburbano madrileño, entre Sol y Cuatro Caminos, inaugurada por el rey Alfonso XIII.

Desde 1919 funcionó entre las estaciones de Iglesia y Bilbao, pero con el tiempo los trenes de cuatro coches se quedaron pequeños para las necesidades de la línea. Metro se planteó entonces ampliar los andenes para acoger trenes de hasta seis coches y mejorar así su capacidad para transportar a más viajeros. Fue en ese momento cuando se estudió la viabilidad de Chamberí, pero la estación estaba en curva, sobre una cuesta y demasiado cerca de Iglesia y Bilbao. Su suerte estaba echada y en 1966 se decidió su cierre, se tapiaron sus accesos, se apagaron las luces y los trenes dejaron de parar.

Pasillo de Chamberí.

Chamberí quedó congelada en el tiempo y con ella todos sus tesoros. Tesoros que tenían un origen: la obra del genial Antonio Palacios, que optó por soluciones funcionales para los recorridos y la organización de la estación, con unos acabados sencillos pero llenos de elegancia y con detalles relevantes como la incorporación de la luz natural mediante un lucernario en el vestíbulo.

Para su interior, Palacios optó por un revestimiento cerámico con juegos ornamentales. La bóveda está cubierta de azulejo blanco biselado y sus soportes están decorados con azulejos sevillanos. La publicidad se conserva prácticamente tal y como fue creada hace justo un siglo. Chamberí es el metro original, el de los viejos torniquetes, las taquillas de cristal y los anuncios de azulejos pintados, en los que aparecen los productos de la época.

La magia de esta estación reside en lo bien conservados que se encuentran sus elementos. El vestíbulo mantiene su bóveda de medio cascarón, y la taquilla y los torniquetes son los mismos que se usaban hace 100 años. También se mantienen los vestuarios de los empleados y la señalización.

Vestíbulo de Chamberí.

RECUPERACIÓN

Tras más de cuatro décadas de cierre, en 2006 se lanzó un proyecto para recuperar la estación y convertirla en museo de Metro. Se abrió como tal en 2008, gracias a la restauración proyectada por los arquitectos Pau Soler y Miguel Rodríguez. La entrada de Chamberí fue reformada y la original quedó cerrada. Actualmente, sus escaleras sirven de platea para ver un documental muy interesante sobre la historia de Metro. Y mención especial para uno de los andenes recuperados, cuya visita recomendamos encarecidamente… ¡es sencillamente espectacular!

En los largos años de su olvido Chamberí se forjó la leyenda de ‘Estación Fantasma’, un mito alimentado durante un tiempo por la presencia en sus andenes de personas sin hogar, que allí buscaban refugio a los rigores de la calle. Y así, al paso de los trenes, los viajeros vislumbraban siluetas en movimiento entre hogueras improvisadas… y la imaginación hizo el resto. Nacía una fábula que rápidamente entró en la historia de las leyendas urbanas de Madrid y aún perdura.

Chamberí pertenece al conjunto de los museos del suburbano. Su visita es gratuita, con reserva previa y tiene una duración de unos 30 minutos. Cuando vayas a conocerla, te recomendamos ver primero el vídeo sobre la historia de Metro y luego iniciar la visita guiada. Un dato curioso: los asientos de la platea donde se proyecta el vídeo son las escaleras del antiguo acceso de la estación.

El recorrido finaliza en el andén. Aquí es recomendable permanecer unos minutos para disfrutar de la estación con tranquilidad y detenerse en sus detalles. La iluminación es muy sugerente y nos permite una inmersión completa en el pasado de Metro.

Cartel anunciador de L1.

CINE Y MÚSICA

Chamberí tiene un ‘embrujo’ que ha servido de inspiración para novelas y películas y ha sido utilizada en multitud de ocasiones para el rodaje de anuncios. En la película ‘Barrio’, de Fernando León de Araona (1998) hay una secuencia rodada en la estación: https://www.youtube.com/watch?v=5z_yUepU-yQ

También apareció en 2010 en la película 'Pájaros de Papel', de Emilio Aragón, y sirvió de inspiración para canciones, como la compuesta por Los Coyotes en 1982: https://open.spotify.com/track/16tLUMWCJD8F6Ygcmn0sD9

Chamberí es un espacio con un valor histórico incuestionable, un pedazo de nuestra historia incluido también en la iniciativa Pasaporte de Museos. Si eres amante de la historia de Metro y de Madrid y aún no la conoces, solo podemos decirte que su visita no te defraudará, te encantará. Anímate a verla y de paso completa la visita a los ocho museos del suburbano madrileño. ¡Son una pasada!