Chamberí

Los museos de Metro alcanzan el millón de visitas

¡Si todavía no conoces el pasado de Metro, estos espacios pueden ser un excelente plan para los próximos días!

La  Estación Fantasma, la Nave de Motores, los trenes restaurados expuestos en Chamartín, el antiguo vestíbulo de Pacífico, los Caños del Peral y la finalizada exposición del Centenario de Metro suman ya más de un millón de visitas. Todos estos espacios expositivos de Metro se engloban bajo el nombre  Andén 0, y de todos ellos, la estación de Chamberí, también conocida como la  Estación Fantasma, se lleva la mayor parte de los visitantes: más de la mitad (528.872), desde su apertura en marzo de 2008. La antigua estación de Chamberí se puede contemplar tal cual la diseñó el emblemático arquitecto, Antonio Palacios. Visitar esta estación es hacer un viaje al pasado.

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Palacios también diseño la Nave de Motores de Pacífico. Fue construida en entre 1922 y 1923 y empezó a funcionar ese mismo año. En su interior están instalados tres impresionantes motores diesel y el resto de la maquinaria (alternadores, transformadores, etc.) que en su momento sirvieron para generar y transformar la energía con la que funcionaban los trenes.

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Muy cerca de aquí, en la estación de Pacífico, se conserva un antiguo vestíbulo, un espacio original también de Antonio Palacios, de 1923, año en que se inaugura esta estación de la línea 1 con la prolongación de Atocha a Puente de Vallecas.

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La estación de Chamartín, una de las más modernas y amplías de la red del suburbano, guarda en su interior uno de los mayores tesoros de Metro: los primeros coches que circularon por la red. En concreto, seis  trenes clásicos que han sido restaurados tal y como fueron en su día. Los madrileños pueden disfrutar hasta el último detalle de estas auténticas reliquias cuyo valor es extraordinario porque se trata de algunas de las primeras piezas de este medio de transporte en Madrid.

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Todo ello muy diferente de lo que se puede encontrar en la estación de Ópera, que cuenta en su interior con el mayor museo arqueológico bajo tierra de Madrid, un espacio de 200 metros cuadrados donde se pueden ver restos arqueológicos de los siglos XVI y XVII pertenecientes a la Fuente de los Caños del Peral, el Acueducto de Amaniel y la Alcantarilla del Arenal.

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