Tornos de acceso a una estación de metro

Los primeros del Metro

Mientras la ciudad duerme, un ejército de profesionales metreros se afana para que todos los trenes, estaciones y máquinas funcionen correctamente a la apertura del servicio. Sus despertadores suenan de madrugada y antes de las 6:00 ya están todos al pie del cañón, o de las vías. ¿Quieres saber cómo es su día a día? ¡Acompáñanos!

Juan Carlos, maquinista con 16 años de experiencia, comienza su jornada cada día a las 5:45 de la madrugada en las cocheras de Valdecarros, donde su jefe de depósito, en este caso el 12, reparte los trenes que corresponden a cada maquinista. Tras una primera visual, a las 6.00 de la mañana parte para recoger a los madrileños más madrugadores.

Tren de metro

A esa hora el personal de estaciones ya se ha puesto también en marcha. Isabel lleva nada menos que 34 años trabajando en Metro, los cuatro últimos en Atocha. Cuenta que es una estación particular, porque a diferencia de aquellas en las que el personal llega a conocer a sus viajeros porque son habituales, allí muchos están de paso.

Ella se levanta cada día a las 4:30 h de la madrugada y llega a la estación a las 5:45, cuando se encienden las luces y se abren las puertas, que están programadas para hacerlo solas. Durante esos minutos previos a la apertura del servicio los supervisores comerciales comprueban las máquinas billeteras, los ascensores, escaleras y torniquetes y comienzan su jornada asegurándose de que todo está en orden.

Viajeros con maletas bajando unas escaleras mecánicas

También los jefes de línea se encuentran entre los más madrugadores, pues son los encargados de coordinar a todo el personal de estaciones desde primera hora. Clara, con 16 años de experiencia en Metro y 13 como jefa de línea, explica que para ello cada día hablan con el puesto de mando y el jefe de control, controlan que la apertura de trenes se realiza correctamente y que todas las estaciones están cubiertas, prestando especial atención a las que tienen mayor afluencia de viajeros. Ya a media mañana, cuando todo está más tranquilo, planifican la jornada siguiente.

A primera hora en una línea como la 1 hay ya en torno a cien personas trabajando, señala Javier, coordinador de línea, con el objetivo de que todos los trenes estén circulando cuando empiece la hora punta, a las 7:30h. Antes, los compañeros de material móvil y el turno de noche han trabajado para tenerlo todo a punto y así, gracias a ellos, cada día se pone en marcha el engranaje necesario para que los casi dos millones de viajeros que utilizarán el metro esa jornada lleguen a tiempo.

Viajeros caminando en el vestíbulo de una estación

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